miércoles, 8 de febrero de 2012

Entrada a clases aumenta el nivel de estrés en toda la familia


A partir de mañana, el despertador sonará un par de horas antes de lo habitual y desde ese momento comenzarán las carreras para lograr que los estudiantes en la familia se alisten y lleguen a tiempo al kínder, la escuela o el colegio.
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Los padres también sufren. Según explica la psicóloga Sarita Álvarez, el problema es que los niveles de estrés afectan a toda la familia de maneras distintas.Esta nueva etapa trae muchas alegrías, pero, a la vez, el cambio de rutina aumenta los niveles de estrés en toda la familia. Si a esto se le suman nuevas experiencias para los estudiantes, como la llegada por primera vez a la escuela o colegio o el cambio de centro educativo, la tensión es mayor.
“En el caso de los niños, hay mucho estrés y ansiedad. Es un cambio abrupto: vienen de vacaciones, de levantarse tarde y el cambio es muy fuerte”, señaló.
“En los padres, el estrés es porque es una época de gastos significativos en cuanto a la compra de libros, uniformes, zapatos. Además, supone el tener que correr más para que todos estén listos y el hacer meriendas”, añadió.
Diálogo. ¿Cómo hacer entonces para que esta tensión no afecte más de la cuenta? Para el psicopedagogo Raúl Esquivel, la comunicación es clave.
“Sin importar la edad que tengan sus hijos, dialogue con ellos para que le cuenten cuáles son sus temores o preocupaciones de la entrada a clases.
”Como padre, usted siéntase libre de decir que también tiene sus preocupaciones, como el temor a llegar tarde a su trabajo o de no poder tener listas las meriendas a tiempo”, señaló.
Es importante que la familia conozca las preocupaciones de cada uno de sus miembros y elabore un plan para combatir el estrés conjuntamente.
“No tiene que ser algo muy elaborado, basta con cosas sencillas, como dejar los menús de las loncheras programados, o cocinar la noche antes, o crear un horario para que, mientras unos se bañan, otros desayunen, y así aprovechen el tiempo”, dijo.
Cambios según la edad. Álvarez comentó que, normalmente, la adaptación a este proceso toma entre mes y mes y medio, pero cada quien vive esta experiencia de una manera diferente, según su edad.
“En el caso de los niños que entran por primera vez al kínder, es muy curioso, porque a veces sufren más los papás con este cambio. Sí es importante que el niño participe del cambio”, manifestó.
Por su parte, Álvarez señaló que para quienes deben afrontar el cambio de la escuela al colegio, la tensión se manifiesta, principalmente, en términos de la aceptación que puedan tener entre sus nuevos compañeros.
“Al llegar al colegio se enfrentan con un paso más grotesco que del kínder a la escuela; hay más materias, más profesores, tienen que dejar de ser niños. En el campo social, ya entran a competir con sus compañeros de grupo por su aceptación”, añadió.
Esquivel insiste en que en estos casos es vital que la familia converse para saber cómo se siente el estudiante dentro de su clase con sus compañeros y profesores y, de existir problemas, buscar juntos la mejor solución.
Con la llegada del curso lectivo, también vienen las exigencias académicas, tanto las que impone el colegio como las que usualmente imponen los padres.
“Los papás no deben exigir notas, eso puede frustrar al niño o adolescente. Más bien, deben conocer lo que cada hijo puede dar. Tampoco se recomienda imponerles métodos de estudio. Cada uno tiene su forma de estudiar y no precisamente la que le funcionó a usted le sirve a sus hijos”, advirtió la psicóloga Álvarez.

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